
Rowina: Bienvenida, María Magdalena.
María Magdalena: Queridas hermanas y hermanos míos, les habla María Magdalena. Me siento profundamente honrada de poder también, junto a Inneé, salir del olvido y de la inconsciencia en que he sido puesta por
En esta Tierra de Superficie, donde la energía masculina se ha impuesto por la fuerza en
Pero también es justo llevar las cosas a su lugar. A mí se me recuerda en la historia humana como la mujer que intentó desviarlo a Jesús, como una prostituta, que gracias a él pude recomponer mi camino.
Esa es la visión y la versión dada por quienes dieron a conocer las escrituras; por hombres que así entendieron que debía quedar registrada la historia. Así pues, quiero llamar a
Tanto Jesús como yo representamos la encarnación del Amor Viviente en los aspectos masculino y femenino, creados directamente como una emanación de
En los registros históricos bien se ha tenido en cuenta omitir la magnífica tarea que el Amor Viviente Femenino venía a realizar a
Dado que este Universo está siendo llamado para el Amor, y que ha sido creado por
Así que el Sagrario que yo represento;
En nuestro camino por Palestina, ambos traíamos esa impronta para sembrar en
La energía del pulsar divino, que mi Cáliz recibía, fue nutriendo, guiando y dándole orientación y sentido a la expresión de la energía del Amor Sagrado masculino, encarnado por Jesús.
Él fue la cara visible de esta combinación; él fue guiado por este Sagrario, nutrido por este Sagrario, orientado por este Sagrario. Cada verbo que expresó, lo bebió en el Cáliz que yo represento, en el Sagrario que yo soy. Cada una de sus palabras surgió de esta sabiduría vertida a través de mi corazón.
Hoy, vengo ante ustedes, en primer término a las mujeres, para recordarles que están llamadas a ser Mujeres Sagradas, cuando recuperen su propio Cáliz, cuando se tornen su propio Sagrario. Cosa que se da cuando se rinden al propio corazón, que es rendirse al pulsar de
Desde allí llenar
A ustedes, queridos hombres, también los llamo para que beban de esta sabiduría que yace, en esencia, en vuestros corazones. Vayan a él, ríndanse al amor que pulsa en el corazón de cada uno de ustedes.
Con el corazón limpio, la mirada transparente, brillante, vuélvanse sobre cada mujer que forma parte de vuestras vidas y véanlas con los ojos del hombre que se rinde ante el amor encarnado en esas mujeres, que reciben el pulso y la voz de nuestra Madre Divina.
Sean, entonces, los Templos que guardan a ese exquisito Cáliz, a ese Sagrario santísimo que sabe ser quien los nutre, quien los guía, quien les da el rumbo, sólo cuando se han rendido al corazón divino. Entonces, vuestro actuar propiamente masculino, propiamente de vuestra esencia, será impecable en unión a nuestros Sagrarios, a los que protegerán y amarán.
Rowina: Igneón y yo estamos de lágrima en lágrima con todo lo que hoy estamos recibiendo. María Magdalena, simplemente magnífico. Es lo único que puedo decir como ser humano y como mujer que soy; simplemente magnífico. Es la justicia de traer a
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